Premio Valores 2016
31
Agosto 2016
19:30 hrs
Ex Convento de
San Hipólito



Del amor y otros renglones

¿Qué es el amor?

Es un concepto con diversos ángulos de análisis, diferentes percepciones y formas de asumirlo. No es casualidad escribir al respecto en el marco del Día del amor y la amistad; me parece oportuno exponer algunos de sus aspectos porque, a pesar del tiempo, sigue siendo modelo referenciado por muchos estudiosos y por nosotros mismos en el orden cotidiano.

La interpretación occidental del amor está vinculada con el afecto, las relaciones personales y el apego, desde la motivación hasta la experiencia distinta en cada individuo. Etimológicamente existen varias propuestas que lo definen, algunas incluso contrapuestas pero asumen una cualidad sentimental y, asimismo, de trascendencia en las emociones humanas.

Por ello, para definir el amor se tendría que establecer un punto de partida o tendencia, sea religiosa, científica, cultural, filosófica, psicológica o de otra disciplina de las ciencias sociales. A fin de no pecar de temeraria por tratar de desarrollar una tesis sobre el Amor, dado el cúmulo de textos y autores que debieran exponerse, contentémonos en este momento con conocer ciertas puntualizaciones que aporten materia de reflexión y de entretenimiento.

El amor: más allá del comercio

Actualmente, el amor resulta rentable para muchos negocios debido a la necesidad de consumo que absorbe más y más a las sociedades globalizadas; y aunque representa un beneficio inherente al movimiento económico -reactivar ventas pasada la cuesta de enero-, debemos detenernos a pensar si la celebración es provechosa, si encontramos en ella un placebo o efectivamente somos conscientes del amor que hay en nuestras vidas.

Desde mi punto de vista, es urgente materializar el amor a través de acciones empáticas, de ayuda al otro, ya sea amigo, pareja o desconocido. Amar no implica únicamente el vínculo de pareja, así como comprar y regalar no es equivalente a la praxis del amor. Generalmente “festejar” va de la mano con los ingresos monetarios de la población, pero hoy podemos decidir hacerlo distinto: incentivemos el cuidado de las finanzas personales y tomemos en cuenta nuestro presupuesto para no quedar en números rojos. Prevenir y saber administrarse es la clave para mantener una conducta económica sana. Siempre existirán otras alternativas si es que no deseamos que la fecha pase desapercibida.

Amor y política

El amor es una necesidad en la vocación profesional. Cualquier actividad carente de sentimiento nos lleva a la deformación del ejercicio.

Durante mi carrera he atestiguado esta insuficiencia: hay quienes actúan de manera egoísta y ensucian el lema de los grupos que representan. Existen políticos carentes de amor a sus raíces, a su país, a su comunidad, a su compromiso social; por lo cual fácilmente pervierten la esencia de sus encargos. La falta de amor a los ciudadanos -que son la razón de nuestras funciones- es también frecuente y retrasa el progreso. Necesitamos ideas nuevas, gente que no esté contaminada y que sepa que el amor al entorno es la fuerza para generar cambios.

Pero el amor devastado por algunos actores políticos puede ser aliviado –rehabilitado- ya que la consciencia colectiva está siempre alerta y, actualmente, ansiosa de desarrollo. La muestra clara y cercana con la que cuento es Benito Juárez y gratamente puedo declarar que cada persona en la demarcación es un activador de cambio, aporta y apoya a la comunidad y, a su vez, demanda bienestar para la misma.

El amor debe ser bilateral, de correspondencia entre población y representantes políticos. Ser militante de un partido implica el camino a seguir para llegar al beneficio común; no olvidemos que nosotros damos vida a estas entidades, y que la participación ciudadana nace del amor a la nación y al prójimo.

Amor y verbo amar

El amor se expresa diariamente y para que exista equilibrio debe ser igual en cada ámbito. Amar es un verbo que tiene distintas nociones y se conjuga a partir de la apreciación de cada individuo.

En mi camino diario, encuentro personas que definen al amor con acciones sutiles: al pasear a su animal de compañía, al darle una palmada al amigo o en los besos de los enamorados; al escuchar historias de los adultos mayores, al ceder el paso a los peatones, al recoger la basura y al llegar al trabajo con alegría. El amor es el camino que se hace al andar, dando lo mejor de nosotros. Siempre que exista el amor, ya sea en pareja, entre amigos, en la comunidad o al país, la tendencia será evolutiva.

Antoine de Saint-Exupéry, escritor francés autor de El Principito, enunció que “el amar no es mirarse el uno al otro, es mirar juntos en la misma dirección”. Caminemos y vayamos hacia la misma meta; este mes reinventemos la celebración del amor.

Datos curiosos. Amenidades

Abrazar es un analgésico natural. La hormona del amor, denominada científicamente como oxitócina, se produce y libera al momento de generar contacto afectivo, durante los abrazos por ejemplo; es además benéfica para la salud ya que alivia el estrés y elimina dolores.

Los pensamientos amorosos estimulan la creatividad. Traer a la mente una imagen de amor o recordar a los seres amados propician creatividad en los sujetos a través de la expectativa, del desarrollo de la imaginación en función de la construcción del compromiso y las metas a largo plazo.

Expresar gratitud genera momentos de felicidad concentrada. Al generar cierta reciprocidad en los actos de amor y afecto se generan picos de alegría en el estado de ánimo.

El amor mueve al mundo. Este fuerte sentimiento es una de las principales motivaciones en el desarrollo personal. Un estudio de la Universidad de Harvard reveló que la felicidad y los logros están directamente relacionados al amor o la búsqueda de amor.

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