Premio Valores 2016
31
Agosto 2016
19:30 hrs
Ex Convento de
San Hipólito



El nuevo papel que juegan las Fuerzas Armadas en México

Por allá entre los años 70s y principios de los 80s, era muy común en todo el territorio nacional ver en las calles y a plena luz del día, a un grupo de 3 a 5 sujetos de aspecto malencarado, pistola al cinto, pantalones de mezclilla, botas vaqueras y cinturón piteado, o quizá algunos de traje mal combinados con corbatas multicolores, subiendo (levantando) a cualquier cristiano a un Mercury Grand Marquis o un Chevrolet Caprice sin placas; eran los tiempos de la todopoderosa Policía Judicial Federal.

Mientras eso sucedía en las ciudades, en los caminos de terracería y en las rancherías “los soldados” usaban los mismos métodos en retenes (puesto de control) y sin orden judicial de por medio, “interrogaban” a cualquier paisano por la simple sospecha de que tuviera algo que ver con la siembra, comercialización y traslado de mariguana o amapola; sin que nadie dijera nada.

Hoy después de casi 40 años de esas penosas prácticas, y gracias al esfuerzo de organismos pro derechos humanos, a la presión internacional, a la cada vez mayor cobertura de los medios de comunicación, a la respuesta de una ciudadanía valiente y mejor preparada, pero también a la madurez de nuestras fuerzas armadas que han implementado un agresivo programa de Derechos Humanos en la preparación y adiestramiento de sus tropas, que han castigado con energía a sus malos elementos que han cometido abusos y arbitrariedades contra la población civil; podemos hablar de unas Fuerzas Armadas, leales, dispuestas al sacrificio mismo y expuestas al escarnio público, supeditadas al poder político, cumpliendo tareas que no le son propias a su función constitucional, y que muchas veces son el blanco que usan los políticos para desacreditar al gobierno en turno.

El nuevo papel que juegan las Fuerzas Armadas en México ha sido el de estar del lado de la población civil, cumpliendo un papel institucional sin importar que partido político ocupe la presidencia de la república, ajeno a las grillas políticas, pocas veces han dado réplica a quienes buscando sacar algún beneficio, las acusan de represoras, asesinas o de ser parte de la mafia del poder. La gente que ha sufrido la desgracia de un fenómeno meteorológico les tiene un aprecio especial, pues son las primeras en llegar a prestar auxilio, las personas que sufren acoso por parte de la delincuencia organizada, les agradecen que patrullen sus poblados y comunidades, las mismas autoridades estatales y municipales al verse rebasados por los criminales, buscan en las fuerzas armadas el apoyo para poder hacerles frente.

Sin embargo la guerra que siempre han perdido nuestras Fuerzas Armadas, ha sido la guerra de la tinta y el papel (hoy también la digital y cibernética), pues es muy fácil que cualquiera escriba o publique una nota falsa para incriminarlas y hacerlas pasar por las malas del cuento, ¿Con que objetivo? Simple, con la intensión de pegarle al gobierno federal en turno a través de estas.

Así en los últimos años se les ha culpado de decisiones tomadas por la cúpula política del país, de cumplir órdenes a veces mal vistas por quienes ven afectados sus intereses, al ser el último eslabón que sostiene la libertad del país y la tranquilidad de la sociedad civil que es honrada, honesta y trabajadora, es normal que muchas voces traten de desprestigiarlas al grado de inventar casos inexistentes o desvirtuar otros donde alteran la realidad y tergiversan los hechos.

Es penoso ver actores políticos y a sus miles de seguidores acusarlas de la desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa Gro., cuando a todas luces las autoridades responsables fueron miembros de esa misma camarilla política, ahora ellos tiran la piedra y esconden la mano, es más fácil culpar al Ejercito y de esta manera pasar de victimarios a víctimas.

También llevan una mancha por el sonado caso del enfrentamiento que sostuvieron 8 elementos del 102 Batallón de infantería contra 22 ciudadanos armados (permítaseme el sarcasmo), donde se les acusa de masacrar a indefensos jóvenes rendidos, que por cierto, portaban armamento de gran poder el cual seguramente era para ir al catecismo los domingos o para defenderse del chupacabras que asola esa región… pamplinas, eran viles delincuentes que tenían gente secuestrada y que se dedican a actividades ilícitas al valor del alcohol, las drogas y las armas que poseen. Quienes al no tener el mismo entrenamiento de los soldados, era muy seguro y probable que cayeran ante un enfrentamiento.

Y por citar tan solo un tercer caso, y que es lo que me motivó a escribir este artículo, el caso de los ladrones de combustible en el Estado de Puebla, los Robin Hood huachicoleros de algunos medios de comunicación y de un sector político de nuestro país que de inmediato vieron la oportunidad de sacar partido y gritar a los cuatro vientos ¡REPRESIÓN!, cuando fueron las tropas del Ejército las que sufrieron un atentado (emboscada) y al responder con la misma fuerza, lograron ganar la batalla a los delincuentes, en este hecho fallecieron militares y civiles (para unos el olvido y el descrédito, para otros la victimización y volverlos mártires); en ese incidente se ve lo que supuestamente es una ejecución o tiro de gracia de un soldado sobre un herido que apenas unos minutos antes disparara por la espalda y matara a un militar, un humilde campesino (según los medios afines a estos delincuentes) que llega junto a otros en una camioneta blindada de más de 1.5 millones de pesos, portando un chaleco antibalas y armado…

Para todas las voces, las plumas y los dedos que señalan a nuestras Fuerzas Armadas, los invito a que soliciten al poder legislativo o al judicial que quiten al Ejército, Fuerza Aérea y Armada de México de las calles, ellos ya lo han pedido; y después de hacerlo que vayan a dialogar con los delincuentes y hagan un pacto de caballeros donde se comprometan a portarse bien y ponerse a trabajar decentemente; cuando se den cuenta que necesitamos a nuestras fuerzas armadas, les piden una disculpa pública y les rueguen que salgan a arriesgar la vida para que el resto de la población podamos vivir con un poco de paz.

A los Secretarios de Defensa y Marina, lleven el reconocimiento de la población mexicana (que somos mayoría) a sus Generales, Almirantes, Jefes, Capitanes, Oficiales y Tenientes, pero sobre todo al personal de Tropa y Marinería, a sus familias, padres, esposas e hijos, quienes también sufren la ausencia de sus seres queridos, que sufren el bullying cibernético de cientos o miles de fanáticos que sin conocimiento agreden y ofenden su destacable labor; tengan en claro que ustedes llevan a cabo aquellas delicadas tareas para las que siempre existirá un dedo acusatorio en caso de falla o error, pero cuando se tiene éxito solo tienen derecho a la Satisfacción del Deber Cumplido.

Al Senado de la República y la Cámara de Diputados, que sean congruentes y así como asignan millonarias prerrogativas para las campañas de los partidos políticos; contemplen un mejor equipamiento para las tareas específicas de las Fuerzas Armadas, como videocámaras en los cascos de los soldados, drones que acompañen las operaciones en tierra, vehículos especiales para estas labores, seguros de vida justos para los militares caídos en cumplimiento de su deber, becas para sus huérfanos, empleo para sus viudas, vivienda digna (apoyo del ISSSTE, INFONAVIT u otra dependencia, pues ISSFAM es rebasado) y un sinfín de mejoras que desde las Comisiones de Defensa y Marina se pueden gestionar para mantener elevada la moral de las tropas, evitar la deserción (y después jueguen de malos), y motivarlos a seguir sirviendo con valor, honor, lealtad y sacrificio a MÉXICO.


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Rufino Irineo Roque, es Socio Fundador de revista Valores, la visión joven de México; estudió la licenciatura en Gobierno y Administración Pública en el INSTITUTO NACIONAL DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA A.C., actualmente es Presidente de Grupo Valores Medios; lo puedes contactar en Tw: @rufinoirineo  Fb: Rufino Irineo R Ig; @rufinoirineo

Correggio # 81, Col. Cd. de los Deportes. C.P. 03710, Benito Juárez, México Distrito Federal.

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