Premio Valores 2017
RECONOCIENDO A LOS MIEMBROS DESTACADOS DE LA SOCIEDAD.



Basura: Tan malinterpretada como incomprendida

Una definición de basura.

Toda vez que entendemos un concepto, lo hacemos propio, limitamos sus fronteras y normalizamos su uso. Es entonces cuando algunos podemos sentir un pequeño triunfo comunicacional. ¿Pero qué pasa cuando un concepto ha sido malinterpretado? La Real Academia Española (RAE) define basura principalmente como: 1. suciedad (cosa que se ensucia), 2. residuos desechados y otros desperdicios, 3. lugar donde se tiran residuos y desperdicios. Como consenso generalizado o definición colectiva del mexicano, yo diría que basura es todo aquello que consideramos desechable que ya no necesitamos o no deseamos, conformado por cualquier tipo de materia, tamaño y forma. Si además le incluimos la palabra suciedad, tanto nuestro instinto evolutivo como el aprendido, se ponen atentos y advierten sobre el peligro relacionado a focos de infección y males no deseados. Sin afán de entrar en cacería de brujas, desafortunadamente la basura, como concepto y objeto, adquiere el recubrimiento negativo que todos o casi todos conocemos. 

El sistema de recolección de basura tiene sus grandes defectos, claro está, pero lo más impresionante es cómo todo lo que los ciudadanos ya no deseamos y clasificamos como basura, casi mágicamente desaparece de nuestra vista. Diría el mago: ahora lo ves…ahora no lo ves y si le seguimos pues “ojos que no ven, corazón que no siente”. Nos reconfortamos en la idea de que nuestro entorno está libre de suciedad y no hay necesidad de ocuparnos más por el asunto. Al respecto quiero mencionar un aspecto. Esa suciedad es consecuencia de nuestros actos. Considerar todo lo no deseable y desechable como una unidad, mezclando en el contenedor –conocido como basurero, valga la redundancia– todos los desechos inorgánicos (como envases de aluminio, vidrio o cartón) y orgánicos (como las excretas de tu mascota que levantaste al pasearla por tu colonia o todos los restos de alimentos), hacemos la instantánea transformación de desechos reutilizables a basura deplorable. Por tanto, basura es la mezcla de residuos orgánicos e inorgánicos.

En corto: los desechos no son basura, se convierten en eso cuando los mezclamos.

 

El elefante en la sala

A manera de relato te presento a la incomprendida y malinterpretada. Día soleado, sábado en la mañana, ideal para salir a caminar. Se te olvida por completo que, como es normal, te pueda dar sed o hambre y sales despreocupada. Al cabo de un tiempo determinado por el esfuerzo realizado y la temperatura ambiental, irremediablemente compras una botella de agua y por qué no, un paquete de galletas. Tomas el agua, comes las galletas y una de dos, guardas la botella y el empaque hasta llegar a un bote de basura o como muchos lo tiras mientras sigues caminando. De corazón deseo que decides lo primero por que la escala que no ves es de proporciones abismales. Así como tú, millones de personas hicieron lo mismo ya sea el mismo día o uno anterior. 

Como dice el dicho, ojos que no ven relleno sanitario a la vuelta de tu casa. Siendo tú lector y persona crítica, quiero pensar que comprendes que todo aquello que es recolectado, transportado y enterrado, o sea escondido, en rellenos sanitarios, equivale a tapar el sol con un dedo estando en el desierto. Los rellenos sanitarios son un problema abismal, tanto ambiental, social y político cuando no existe una separación de desechos previa.

Hay un espacio finito de tierra y una cantidad finita de recursos (que convenientemente transformamos en productos), sin embargo, parece que creemos que hay un espacio infinito para esconder los problemas.

  

Separación de los desechos promueve la separación del concepto.

En mi opinión, hay héroes silenciosos que luchan por su supervivencia y al mismo tiempo nos dan un pequeñísimo instante más de vida. Los pepenadores. Sin entrar en detalles de sus haberes y tamaño del bolsillo (pues hay quienes tienen grandes ingresos por realizar la separación de residuos sólidos), éstas heroínas y héroes se encargan de que tu botella de plástico llegue al sitio adecuado donde puede hasta convertirse en tu siguiente sudadera (referencia: http://www.morphoplast.com/productos.html). Empresas recicladoras se benefician de la tecnología de punta desarrollada en México, con la que hacer una separación apropiada de residuos sólidos es además eficiente (http://www.conacytprensa.mx/index.php/centros-conacyt/15567-tecnologia-reciclar-residuos-solidos-urbanos). Incluso, si te revolvió el estómago pensar en las heces caninas, hay quienes tienen el proyecto de transformarlas en energía para uso doméstico y abono para plantas (http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/sociedad/2017/05/30/recolectores-van-por-heces-y-crean-energia).

No todos los procesos de reutilización de desechos son a nivel empresarial. La miel en un panal de abejas sólo se consigue por que todas las abejas participan. Es por tanto que la disposición de cada persona por hacer un esfuerzo y contribuir a las soluciones de este problema nos beneficia. Yo te recomiendo que asumas responsabilidad de tus actos. Prueba reduciendo tu manera de consumir, no mezcles deshechos y así permitirás que sean reutilizables (aún cuando el camión de recolección mezcle todo, tu hiciste tu parte y es entonces cuando el gobierno tiene que entrarle a cambiar), aprovecha materiales de formas creativas creando maceteros y rellénalos con tu propia composta. Esta es una forma en la que la cantidad de desechos que terminan en rellenos sanitarios se reduce y con ello el problema puede llegar a ser solucionable. Pequeñas contribuciones, cuando “así como tú, millones de personas hicieron lo mismo ya sea el mismo día o uno anterior” dan resultados locales que sumados alcanzan proporciones mundiales. 


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Angélica Elizabeth Martínez Bauer es Doctora en Ciencias Biológicas con especialidad en Ecología Evolutiva. Tiene más de diez años de experiencia en docencia e investigación académica. Ahora incursiona en el área de sustentabilidad, agroecología y recursos hídricos desde la academia pero también como negocio con una visión de justicia social sin perjudicar al ambiente.

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