El senado y su reforma antitrata
(o de la expulsión de todos los demonios)

Pluma invitada

Miguel Ontiveros Alonso*


I. Satanás y la explotación de la carne
“Es el diablo quien empuña los hilos que nos mueven y a los objetos repugnantes les encontramos atractivos”1¡Doy la vida por ustedes! “Esa frase melosa, con un delicado sabor a escuela dominical”2, explotada mil veces con ánimo satánico me suena a hipócrita y me resulta insufrible. Autoflagelarse – mientras se vive del dolor ajeno- “sería una ocupación perfectamente inofensiva si no consumiera tanto tiempo y energía que sería mejor aplicar en otras actividades…”. Jakobs – penalista de Bonn- dice que “la realidad no puede ser reemplazada por cualquier fantasía”3. Y es que, por más que se quiera, ¡los unicornios no existen! (salvo en la cabeza de quien quiera verlos…)4 ¿Y qué quiero decir con todo esto?

Quiero decir que las críticas realizadas a la reforma de la ley antitrata, aprobada por el senado de la República, no son sino un verdadero “unicornio legislativo”. ¿Y esto que significa? Significa que los cientos de páginas que configuran la exposición de motivos no sirvieron para nada (¡Porque a las mexicanas y mexicanos no nos gusta leer!). Así, la comisión antitrata de la Cámara de Diputados, en un acto de prestidigitación, no sólo ignoró el trabajo senatorial, sino que además configuró un monstruo – retrato de un bestiario que emerge de las fauces del abismo5 – y desfiguró lo que quedaba de esa extraña ley.

Merced a asesores legislativos a quienes no les gusta estudiar, voy a desenmascarar (utilizando peras y manzanas) el endemoniado ejemplo que mecánicamente exponen quienes defienden la ley vigente. Y es que, quienes critican la reforma senatorial, no sólo han calificado de tratante a todo aquel que no comparta sus ideas, sino que al mismo tiempo han exhibido, -como expuso Baudelaire en las flores del mal- “la necedad, el error, el pecado, la tacañería que ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestro cuerpos, y alimentamos nuestros amables remordimientos como los mendigos nutren su miseria.

II. El artículo 19 de la ley antitrata: entre la lujuria, Lucifer y la impunidad de los infiernos
Quienes defienden el texto vigente de la ley antitrata sostienen que el senado ha incurrido en un pecado capital digno del peor de los tormentos. ¿Por qué? Porque su reforma eliminó el artículo 19 de la ley antitrata. Esto, según los críticos, significa dar paso libre a la lujuria, la explotación y a todas las miserias del inframundo. ¿Con base en qué argumento afirman tal monstruosidad cuyo destino debiera ser el abismo eterno? Lo afirman con base en el siguiente macabro ejemplo:

Supongamos que en Absurdistán, el líder de una organización política es acusado de contratar –mediante el engaño- a edecanes, ofreciéndoles un supuesto trabajo en su institutción. En realidad, el ánimo de ese líder era sostener relaciones sexuales con las edecanes, de tal forma que las inducía – con ayuda de un grupo de cómplices- para finalmente explotarlas sexualmente.

Para resolver este tremendo acertijo –extraído de lo más profundo del corazón del orco- voy a utilizar dos deliciosas manzanas: La manzana roja es la solución que se daría con la reforma aprobada por el senado, mientras que la manzana verde – un poco amarga- se refiere a la solución que adoptan los críticos de la reforma y que defienden la ley vigente.

Solución de la manzana roja (senado):
De conformidad con la reforma aprobada por el senado, el líder de esa organización habría cometido dos delitos ¿Cuáles? El primero es el delito de trata de personas consumado6, pues “captó”, “consiguió” o “enganchó”, mediante el engaño, a edecanes con fines de explotación sexual. ¿Y qué pena merecería entonces? Según el artículo 10 de la ley vigente hasta 15 años de prisión.

Pero la solución de la manzana roja no se queda ahí. Además, según el senado, el líder de la organización, al materializar la explotación sexual sobre las víctimas, habría cometido un segundo delito. ¿Cuál? El delito de explotación sexual. ¿Y qué pena merecería entonces? Según el artículo 13 de la ley vigente hasta 30 años de prisión.

Conclusión:
En el ejemplo de la manzana roja, la sanción que se impondría al sujeto activo (tratante-explotador) sería de hasta 45 años de prisión. Esto es así porque el senado, al derogar el artículo 19, permite que se sancionen conductas como ésta mediante el denominado “concurso de delitos”, es decir, trata de personas en concurso con explotación sexual.

Solución de la manzana verde (defensores de la ley vigente y críticos de la reforma senatorial)
De conformidad con la ley vigente –defendida por los críticos de la reforma aprobada por el endemoniado senado de la República- el líder de esa organización habría cometido un delito: ¿Cuál? El delito contemplado en el artículo 19 ¿Y qué pena merecería entonces? Hasta 10 años de prisión.

Conclusión:
En el ejemplo de la manzana verde, la sanción que se impondría al sujeto activo sería de hasta 10 años de prisión. ¿Y por qué sucede esto? Porque el artículo 19 sanciona lo mismo que los artículos 10 y 13 en su conjunto (trata más explotación). Sin embargo, éstos no pueden aplicarse actualmente, porque el artículo 19 es la hipótesis que más beneficia al imputado –lo cual incluye a sus diabólicos cómplices quienes no tienen otro destino que el averno-.

La suma esotérica de las manzanas:
Mientras que la ley vigente –defendida por los críticos del senado- sanciona con un máximo de 10 años de prisión al sujeto activo de nuestro ejemplo, la reforma senatorial lo sanciona hasta con 45 ¡Maldita sea! ¿Quiénes merecen la oscuridad eterna?

III. El reino de Absurdistán y sus tinieblas

Según Salas -léase también a su maestro Enrique P. Haba- hay un lugar donde todo es posible. Ahí, en ese paraíso, no es necesario leer, argumentar, comprobar y mucho menos razonar. En ese reino, lo normal es hacer una cita para encontrarse en las coordenadas de un punto que no existe. Es el reino de los unicornios, seres fantásticos que sólo existen en la cabeza de quien los quiere ver. Es el reino del wishfull thinking, es decir, donde las cosas son como nosotros queremos que sean. Es el reino de Absurdistán.


* Encantador de demonios. Defensor de tratantes y explotadores. Por favor, sígueme en tuiter para sentirme importante (si ves un unicornio, ¡avísame!): @OntiverosAlonso

1 Baudelaire; Charles; Las flores del mal.

2 Rodell, Fred; Adiós a las revistas de derecho; traducción de Miguel Ontiveros Alonso; en, Aportes Fundamentales al Derecho Penal; IFP-PGJDF/UBIJUS; México; 2010; pp. 159 y ss.

3 Jakobs, Günther; Representación del autor e imputación objetiva; en Estudios de Derecho Penal; Traducción de Enrique Peñaranda Ramos; Carlos J. Suárez González y Manuel Cancio Meliá; Civitas, Madrid, 1997; p. 235.

4 Salas, Minor E.; Problemas, soluciones y unicornios en derecho penal; Revista Jurídica ¿Más Derecho?; Buenos Aires, 2002.

5 Padilla, Ignacio; Las Fauces del Abismo; Océano; México; 2014.

6 Muy claro, al respecto, Kindhäuser, Urs; Strafrecht. Besonderer Teil I. Straftaten gegen Persönlichkeitsrechte, Staat und Gesellschaft; 6a edición; Nomos, Baden-Baden; 2014, p. 169.


Comentarios


Últimos Tweets