7 años de Vanguardia, 7 años decidiendo sobre nuestro cuerpo

El valor de ser mujer

Yndira Sandoval / @YndiraSandoval

Hace 7 años en la Ciudad de México alcanzamos un logro inédito en el país, un gran avance para los derechos humanos de miles de mexicanas: la aprobación de la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), con lo que establecimos una piedra angular para la construcción de una ciudadanía más plena.

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Desde el 24 de abril de 2007 se han realizado más de 116 mil procedimientos de interrupción del embarazo a mujeres de todo el país. Aproximadamente 73% de las interrupciones se realizaron a ciudadanas capitalinas mientras que (como primer gran contraste) cerca del 24% se hicieron a mujeres del Estado de México, éstas últimas, mujeres que no sólo son víctimas de la opresión física y jurídica sobre su autonomía corporal y el derecho a decidir, sino víctimas también de la indiferencia que el partido en el poder, en el estado y en la federación, tiene hacia ellas; la mayor muestra de esto son los índices de feminicidios cada vez mayores que se presentan bajo la sombra del mismo partido.

El segundo gran contraste, es el hecho de que más del 70% de las usuarias profesan la religión católica, dato que se contrapone a la férrea oposición de la jerarquía católica y la ultra derecha al derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos. Aunque haciendo gala de su ancestral pragmatismo, la jerarquía católica ha autorizado a los sacerdotes capitalinos que “perdonen” a las mujeres que decidan interrumpir su embarazo, siempre y cuando estas mujeres sean habitantes del DF.

Mientras en el resto de los estados avanza la estigmatización, criminalización y en muchos de estos estados la privación de la libertad de las mujeres que deciden sobre su cuerpo (aun tratándose de casos de aborto circunstancial) y se demuestra el acuerdo de aquél viaje al Vaticano  de Beatriz Paredes la entonces presidenta del PRI, acuerdo que se materializa haciendo de la persecución a las mujeres una política pública. ¿Cuál es el efecto de esta posición de la ultra derecha? Que el 25% de las mujeres usuarias de la ILE vienen de estos estados; es decir que la política hacia las mujeres provoca desplazamiento, hacinamiento y muerte. 

Si en el Distrito Federal, donde hay clara apertura a los Derechos Reproductivos y Sexuales, aún hay deficiencias para llevar la información a la toda la población, ¿qué pasa con las mujeres de otros estados donde se criminaliza y violenta de forma sistemática el ejercicio a la libre sexualidad? Está claro que los gobiernos de la derecha (PRI y PAN) prefieren que las mujeres muramos en la clandestinidad o asumamos un destino impuesto, no hay justicia donde por encima de la ley están los dogmas religiosos y la hipocresía política colocándonos en el sitio que históricamente el patriarcado nos ha asignado: la marginación y el olvido.

En efecto la ILE representa el progreso político y social en la capital, pero no basta para la consolidación de una ciudadanía más plena y responsable. El reto para el Gobierno de la Ciudad de México es hacer de este exitoso programa una política de salud pública, es decir, una política que garantice la salud integral de las mujeres con presupuesto para su difusión, implementación y seguimiento caso por caso, de manera que permita disminuir hasta erradicar la falta de información respecto a los Derechos Sexuales y Reproductivos de las mujeres, los embarazos en adolescentes principalmente no planeados y los contagios de enfermedades de transmisión sexual.

A 20 años de que se celebrara la Cumbre Beijing +20, México en materia de igualdad no puede entregar otras cuentas que no sean los logros de la izquierda en la Ciudad de México. Los pendientes aún son muchos, pero los retos que tenemos en frente son claros, la Ciudad de México avanza hacia el pleno ejercicio de la sexualidad de todas y todos sus habitantes y hacia el ejercicio pleno de una ciudadanía más libre y responsable.

La discusión y aprobación de la Constitución Política de la Ciudad de México nos presenta una coyuntura inigualable: lograr una Constitución con perspectiva de género que garantice la Igualdad Sustantiva en todos los ámbitos de la vida pública de la ciudad y por tal, ¿por qué no? Una Constitución Política Feminista.  

Vaginas Libres, Mujeres Sanas, Ciudadanía Plena.

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